La realidad es que si somos lo suficientemente afortunados, nos hacemos más mayores cada día que pasa, no hay forma de ir atrás en el tiempo y rejuvenecer. Míriam Feu, responsable de Análisis Social e Incidencia de Cáritas Diocesana de Barcelona, comentó que nos enfrentaremos a un cambio demográfico potenciado por el descenso de la fecundidad y el aumento de la esperanza de vida. Estamos viviendo un envejecimiento de la sociedad. Cecilia Rossel, vicerrectora de Investigación e Innovación de la Universidad Católica de Uruguay, dijo que Uruguay sigue un ritmo muy similar al de Europa, y que en los próximos 35 años la tercera edad pasará de representar el 15% de la población al 30%. Este hecho supondrá retos sociales y económicos.
El envejecimiento, según Eduard Sala, director de Cáritas Diocesana de Barcelona, depende del código postal, el ocio y la calidad de vida, entre otros factores. Es un proceso muy desigual, un proceso para el que nadie te da un manual en el que se explique qué significa hacerse mayor. Se nos olvida que todos tenemos fecha de caducidad, y que si tenemos suerte, algún día también navegaremos por la vida en busca del inexistente manual que nos explique qué debemos esperar de la nueva etapa vital.
“La obligación de las universidades es estar conectado con la comunidad y conocer el cambio cultural”, dijo el Dr. Joan-Andreu Rocha Scarpetta, decano de la Facultad de Educación Social y Trabajo Social Pere Tarrés-URL. Saber qué está sucediendo a nuestro alrededor nos permite idear soluciones o formas de lidiar con ello. Sala puso énfasis en que ahora es el momento de cuidar de aquellos que han cuidado de nosotros, es un deber pasar de la ciudadanía a la “cuidadanía”, ya que cada vez somos más frágiles y necesitamos del otro.
El proyecto “E-cuida”, una plataforma que ofrece información, servicios y recursos necesarios sobre el cuidado de una persona, para así mejorar la calidad de la persona cuidadora no profesional e indirectamente la de la persona cuidada, fue presentada por Albert Baulo, responsable del área de dirección de proyectos y transformación digital a la Fundación Pere Tarrés.
Como comunidad, con o sin la ayuda de plataformas, debemos empatizar con la tercera edad y asegurarnos de que las condiciones en las que viven son dignas y ofrecer ayuda allí donde se necesite. En un futuro querremos que las jóvenes generaciones, y las que están por venir, no se olviden de nosotros. Así que procuremos, en el presente, no olvidarnos de ellos.