Alba Martorell, que se ha incorporado este año al Observatori Blanquerna, ha asistido a la jornada “El hecho religioso entre la juventud actual: comprensión, reconocimiento y retos”, organizada por la Dirección General de Asuntos Religiosos (DGAR) del Ayuntamiento de Barcelona, que tuvo lugar el pasado 8 de octubre.
En esta jornada se presentó el estudio «La religiosidad de la juventud catalana«, publicado recientemente y elaborado por los investigadores Víctor Albert-Blanco (UAB), Roger Martínez (UOC) y Ramon Arbós.
El estudio, aunque confirma una continuidad en el proceso de secularización de la sociedad catalana (solo el 41,2% de las personas de entre 16 y 34 años se declaran creyentes), también evidencia la complejidad de este, que, lejos de ser lineal, presenta muchos matices. Para responder a estas cuestiones, el estudio se ha basado en los datos del Barómetro sobre la religiosidad y sobre la gestión de su diversidad 2023 y en la Encuesta a la juventud de Cataluña 2022.
Esta investigación también intenta dar respuesta a cómo el cambio demográfico ligado a las migraciones reconfigura el paisaje religioso catalán. Sobre esta cuestión, aunque los jóvenes, en gran medida, abandonan las creencias transmitidas por sus progenitores (o conservan las convicciones ateas y agnósticas), se mantiene un número estable de personas creyentes en el país y, estos creyentes, siguen teniendo una práctica regular y continuada de su fe, especialmente los creyentes jóvenes.
Esta intensificación de la práctica religiosa entre los jóvenes se explica, en parte, por la diversificación religiosa que ha experimentado Cataluña en las últimas décadas. Entre los jóvenes creyentes de 16 a 24 años, solo el 36,4% se declaran católicos, mientras que el 14,5% son musulmanes, el 5,8% evangélicos/protestantes, el 4,4% se adscriben a otras religiones, el 16,9% se consideran agnósticos y el 22% ateos.
Asimismo, es interesante destacar cómo las personas más jóvenes muestran un grado de tolerancia mayor que las generaciones anteriores en cuanto a la convivencia con otras creencias y señalan estar más receptivas a otras formas de espiritualidad que hasta ahora no estaban presentes en nuestra sociedad.
La jornada también contó con la intervención de Lena de Botton (doctora en sociología por la UB) y terminó con una mesa de diálogo en la que participaron Marc Malapitan, de la asociación Kalayaan Cultural Filipina en Cataluña; Jenabou Dembaga, de la asociación Umbrales Umma y Diabi ji Soninké; Alba Fajardo, dinamizadora comunitaria y miembro de la Iglesia Evangélica de Filadelfia; Pau Duran, jurista y redactor en Catalunya Religió; Andrea Bertran, de la asociación Casa Virupa y Nariman Ben Rouain, de la asociación Entre Joves.