Presentamos en el Observatorio el Anuario Comunicación y Religión

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«El hecho religioso no es solo el culto, forma parte de todos los ámbitos de la vida de un ser humano». Esta es una de las reflexiones que han surgido durante la presentación del nuevo Anuario de Catalunya Religió, titulado “Comunicación y Religión”, que ha tenido lugar este miércoles en el Observatorio Blanquerna de Comunicación, Religión y Cultura. La sesión de trabajo, moderada por Alba Martorell, miembro del Observatorio, ha contado con la participación de Glòria Barrete, directora de Catalunya Religió, y Jordi Llisterri, editor del Anuario.

El Anuario nace como una herramienta de estudio y de análisis sistemático sobre la presencia del hecho religioso en los medios de comunicación y se estructura en varios bloques. Una de las partes toma Montserrat como eje central, con motivo de la celebración del Milenario, y analiza sus canales, lenguajes y estrategias comunicativas. El resto del Anuario se basa en el análisis de una muestra de 4.575 noticias publicadas durante 2024 en 121 medios, lo que permite observar de forma cuantitativa y cualitativa cómo los medios han hablado de religión a lo largo del año.

Una herramienta para poner datos a una intuición compartida

Glòria Barrete ha situado el Anuario en el marco de la trayectoria editorial de Catalunya Religió, un medio “nacido con la voluntad de difundir el hecho religioso en positivo, teniendo presente la pluralidad de confesiones, pero sin olvidar que nuestra identidad viene marcada por el catolicismo y las raíces cristianas”. Según ha recordado, aunque “el hecho religioso configura la vida de muchas sociedades y de muchas personas”, sigue siendo “un gran ausente en muchos medios de comunicación”.

“EL HECHO RELIGIOSO ES EL GRAN AUSENTE EN MUCHOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN”

Esta carencia es la que hizo evidente la necesidad de una herramienta específica. “Necesitábamos poder explicar cómo se narra el hecho religioso en los medios y de qué manera se construye este relato”, ha afirmado Barrete, subrayando que este primer volumen es “un número cero con voluntad de continuidad y de largo recorrido”, plenamente coherente con los objetivos fundacionales del proyecto.

Tres partes y una apuesta por la continuidad

Jordi Llisterri ha detallado el planteamiento formal y conceptual de la publicación, concebida con una clara vocación de permanencia. “Optamos por un diseño clásico, casi noucentista, pensando que dentro de diez años se pueda seguir publicando con este mismo formato”, ha explicado, remarcando que la continuidad es clave para que “el Anuario gane valor con el paso del tiempo”. Llisterri también ha destacado el trabajo colectivo que ha hecho posible el proyecto.

El Anuario se estructura en tres grandes bloques. El primero es un monográfico que cambiará cada año y que, en esta edición inaugural, se centra en Montserrat, aprovechando la efeméride del Milenario para analizar sus canales, lenguajes y estrategias comunicativas. El segundo bloque ofrece una mirada reflexiva sobre la producción editorial de Catalunya Religió a lo largo de 2024.

“OPTAMOS POR UN DISEÑO CLÁSICO, NOUCENTISTA, PARA QUE DENTRO DE DIEZ AÑOS SE PUEDA SEGUIR PUBLICANDO CON ESTE FORMATO”

En este apartado, Barrete ha querido hacer explícita la mirada desde la cual se ha realizado el análisis: “La objetividad no existe, y por eso hemos querido poner en valor nuestra propia línea editorial, que se construye a medida que analizamos de qué hablamos”. Según ha explicado, Catalunya Religió “no hace el editorial en un artículo concreto, sino que el editorial es el tema del día que publicamos diariamente”, con el objetivo de mostrar que el hecho religioso atraviesa todos los ámbitos de la vida social, cultural y personal.

Qué dicen los medios cuando hablan de religión

La tercera parte del Anuario “Comunicación y Religión” se centra en el análisis de la presencia del hecho religioso en los medios generalistas de Cataluña y Andorra. El estudio se basa en una muestra de 4.575 noticias publicadas durante 2024 en 121 medios, a partir del dossier de prensa especializado del Gabinete de Información de la Iglesia Catalana, producido por Animaset. “Esta base nos ha permitido trabajar con datos sólidos y hacer una aproximación cualificable y cuantificable, aunque no estrictamente académica”, ha explicado Llisterri.

El método de trabajo ha combinado una selección por palabras clave con un filtrado manual. Cada noticia se ha registrado mediante una ficha que incluye el titular, el medio, la fecha de publicación, un resumen de 600 caracteres y la extracción de nombres propios. Posteriormente, cada pieza ha sido clasificada según una categoría A, centrada en el sujeto, y una categoría B, que identifica el tema principal.

“EL ANUARIO QUIERE PONER EN VALOR LA APORTACIÓN POSITIVA DEL HECHO RELIGIOSO”

Entre las principales conclusiones, el Anuario constata que la presencia más positiva del hecho religioso se da sobre todo en la prensa local, donde “la vida parroquial y asociativa sostiene el grueso de la información”. Al mismo tiempo, se evidencia que “la polémica amplifica el impacto comunicativo”, ya que los escándalos y conflictos obtienen mayor visibilidad que las noticias ordinarias. El estudio también señala la transversalidad cultural del catolicismo, con un peso destacado de la vida monástica, mientras que en el caso de las religiones no católicas el relato mediático se centra a menudo en el conflicto, especialmente fuera del ámbito local.

En cuanto a la gestación del proyecto, Llisterri ha recordado que ya se habían realizado aproximaciones similares en el pasado, pero que el Anuario responde también a la voluntad de combatir la efimeridad del mundo digital. Barrete ha añadido que la idea tomó forma a raíz de un encuentro anual de Catalunya Religió, donde surgió la necesidad de “poner cifras” a una percepción compartida: que los medios hablaban poco del hecho religioso o lo hacían desde miradas parciales.

Con este nuevo Anuario, Catalunya Religió pone al alcance del público una herramienta que permite comprender mejor cómo se narra el hecho religioso en los medios, identificar tendencias, contrastar datos y “poner en valor la aportación positiva del hecho religioso”. El Anuario quiere ser, a la vez, un instrumento para fomentar el debate y evidenciar la influencia del hecho religioso en la vida social y cultural, aportando una mirada rigurosa y reflexiva que contribuya a una comprensión más completa de la realidad mediática y del papel de la religión en la sociedad.